Están los que siguen corriendo, cuando les tiemblan las piernas. Los que siguen jugando, cuando se les acaba el aire. Los que siguen luchando, cuando todo parece perdido. Como si cada vez, fuera la ultima vez, sufren... pero no se quejan, porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca, el cansancio termina. Pero hay algo que nunca desaparecerá: La satisfacción de haberlo logrado.