
He venido a confesarte, a decirte que te extraño; que por tu amor estoy sufriendo y esto me esta haciendo daño. He tratado de refugiarme en otro amor, en otros besos, pero de tu cuerpo soy adicta y me siento presa. Yo daría porque tu volvieras a mi lado, que me perdones de una vez y olvides el pasado. Yo se que falle, que jugué con tus sentimientos; pero pongo a Dios fue testigo de mi sufrimiento. Mírame a la cara, hablemos claro entre tu y yo, por desgracia las cosas no van bien; siento que al tocar tus manos me congelo como tempano de hielo. Nuestra cama lleva días igual de vacía sin tí, sin mi. Si no me amas, prisa házmelo sentir.